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Deportes/SLAT
Este sábado 5 de marzo, el futbol mexicano vivió uno de sus episodios más oscuros, tras registrarse una riña entre aficionados de Querétaro y Atlas, que derivó en la suspensión del partido y el ataque con saña a aficionados rojinegros, que ahora se encuentran hospitalizados y varios de ellos luchando entre la vida y la muerte.
Fue cerca del minuto 60 de tiempo corrido en el segundo tiempo del partido entre Querétaro y Atlas, que se comenzó a registrar la violencia en las tribunas. Según lo que se apreció en la transmisión en vivo del partido, aficionados del Querétaro salieron de la zona de la porra y comenzaron a enfrentarse y a liarse a golpes con aficionados del Atlas.

Posteriormente, los aficionados de Querétaro lograron recorrer todo el Estadio hasta la cabecera opuesta, en ese momento se detuvo el partido. En esa zona siguieron con las confrontaciones, para después rodear a aficionados de Atlas que estaban en la zona de la barra visitante, burlando la seguridad, las vallas y enfrascándose en una riña, que después fue un ataque desigual.
Aficionados de Querétaro y Atlas, que no formaban parte de las barras bajaron a la cancha para resguardarse, mientras en la tribunas las escenas de violencia eran desmedidas, aficionados de Atlas tirados en el piso mientras eran vapuleados por seguidores del Querétaro. Escenas más cruentas se vieron fuera de las tribunas en los pasillos del Estadio, aficionados inconscientes, golpeados, con heridas de arma blanca, desnudados y que seguían siendo golpeados sin piedad.

En la cancha, familias se protegían entre sí, pero aún así, hasta allá llegaron aficionados de Querétaro, con tubos, palos, butacas para agredirlos, mientras trataban de correr y salir por los túneles de los vestidores o donde les era posible para estar a salvo.
Los elementos policiacos se vieron rebasados, la seguridad del Estadio se vio rebasada y las escenas marcaron uno de los episodios más tristes y más negros de los que se tengan registrados en la historia del futbol mexicano.







