
Mientras en el Congreso del Estado, la mayoría de sus diputados gozan de lo que ellos consideran un merecido descanso, después de arduas y extenuantes jornadas de trabajo del periodo ordinario que recién terminó; los que no descansan, los que diario salen a cultivar la tierra, a cuidar sus parcelas, a pastorear sus animales y a buscar el sustento diario en verdaderas y extenuantes jornadas de trabajo, los esperan, les dedican horas de su tiempo y de su trabajo y los legisladores, brillan por su ausencia.
Nos referimos a las comunidades indígenas de todo el Estado, que se supone, están siendo consultadas por el Poder Legislativo para realizar reformas y modificaciones a la Ley. Sin embargo, el poco interés y la apatía con que los diputados han tomado la consulta, resulta poco menos que insultante.
Comunidades en donde los diputados no asisten, cambios de sede de última hora sin avisarle a las comunidades que serán consultadas, en pocas palabras un completo desorden en la programación, planeación y desarrollo de la consulta.
Las quejas son constantes por parte de las comunidades indígenas, porque los diputados no tienen la atención de acudir hasta sus barrios y comunidades, a preguntarles qué es lo que quieren que se plasme en la legislación, porque las sesiones las desarrollan donde el Congreso quiere y no donde las comunidades piden, entre muchas otras situaciones.
Las anomalías las hemos dado a conocer en este medio, la voz la ha levantado el Observatorio Indígena Mesoamericano y las mismas comunidades, que ante el desorden y el desdén de los diputados, han decidió adelantarse y no esperarlos, como ocurrió en la comunidad de La Cebadilla, donde mejor decidieron sesionar sin los diputados y solo entregarles los acuerdos y resultados a los que llegaron; o hay otras comunidades como las de Tanlajás, en donde ya piensan en acciones legales contra la consulta, sus resultados y contra el mismo Congreso.
Pero no crea usted, amable lector que lo de la Consulta Indígena es una situación extraordinaria del Poder Legislativo, el desorden es imperante, desde diputados que nunca van y terminan justificando sus inasistencias, hasta un completo desorden administrativo, que afecta áreas cruciales y operativas del Congreso, derivado de la contratación y llegada de nuevo personal y la remoción o reubicación de quienes ya tenían años en sus espacios.
Recientemente fue conocida la renuncia del Oficial Mayor, quien se va dejando el Poder Legislativo sin orden administrativo, mientras que en lo que toca al trabajo que deben realizar los diputados, pues es notorio que poco o nada distinto han hecho en comparación de sus antecesores y así lo demuestran las evaluaciones de Congreso Calificado…
En donde tampoco les fue nada bien, fue en la presentación de eventos deportivos de la FENAPO 2022. De entrada, se anunciaron una cantidad mucho menor de eventos y varios de ellos, solo como muestra deportiva, al no tener carácter de competencia por no tener recursos para premiar a los participantes o el apoyo necesario para organizarlo debidamente.
Esto fue justificado por el titular del Inpode, Edmundo Ríos, al señalar que se está retomando la actividad tras la pandemia, poco a poco y que son las actividades que decidieron avalar para esta edición de la FENAPO.
Pero no fue solo la ausencia de tradicionales competencias para esta edición, sino lo paupérrimo de la presentación, en donde al equipo encargado de dicha rueda de prensa, solo les alcanzó para unas láminas en power point, que exhibieron mediante un proyector en un tamaño en el que nadie podía verlas y mucho menos servían para que fotógrafos y camarógrafos tuvieran alguna buena toma de lo que se estará viviendo deportivamente en la época de feria.
Por lo menos en lo que a Deporte toca, la FENAPO no está iniciando de la mejor manera y la presentación de sus eventos lo dejó más que claro…
Hasta la próxima…

