
A dos semanas del final de la temporada, la Conferencia Nacional de la NFL tiene nuevo dueño. Los Seahawks vencieron 38-37 a los Rams, y asumieron la cima de la NFC.
Tras una primera mitad con los ataques apagados que acabó 13-7 en favor de los angelinos, los Rams se encendieron en el tercer cuarto, llegando a los últimos minutos arriba por 16.
Sam Darnold estaba teniendo un partido para el olvido, y tras ser interceptado en la zona roja con poco menos de 10 minutos en el reloj, parecía sellar la derrota de Seattle.
Sin embargo, la defensiva logró provocar un rápido despejo de los Carneros, y en el regreso de la patada, Rashid Shaheed se escapó 58 yardas para el TD de los Seahawks, quienes completarían la conversión para ponerse a ocho.
Otra ofensiva corta de Los Ángeles le regresó muy pronto el balón a Seattle, y Darnold se conectó con AJ Barner para el TD, poniéndose a la conversión de poder empatar el partido.
El intento de dos puntos no pudo ser más bizarro, Darnold lanzó un pase horrible que parecía incompleto, pero tras revisarse la jugada, se determinó que fue un pase para atrás que se consideró balón suelto, con la suerte de que tras un rebote, recuperaron el balón en la zona de anotación para la conversión.
Con el partido empatado, los Rams tuvieron la oportunidad de retomar la ventaja con un dramático gol de campo, pero la patada de Harrison Mevis se fue desviada, y el asunto se definiría en tiempo extra.
Los angelinos tuvieron la primera posesión, y Stafford se conectó con Puka Nacua para un TD de 41 yardas, tomando ventaja de siete puntos.
Con la presión otra vez de su lado, Darnold condujo una seria metódica, acabando con un pase de anotación para Jaxon Smith-Njigba.
A sabiendas de que el empate los dejaba en puestos de comodín, Seattle se la jugó por dos, y Darnold encontró a Eric Saubert para la conversión de la victoria.
Con el triunfo, los Seahawks asaltan el liderato de la NFC Oeste y de toda la Conferencia Americana, mientras que los Rams caen a la quinta posición, y parece que van a tener que ser comodines en la Postemporada.






